Todo el día haciéndo preguntas a mi mente.

¿Qué veo que me guste? ¿qué me emociona? ¿qué me excita? ¿qué veo que me apasiona? Entonces va y deja de inmediato todos los pensamientos que está recociendo una y otra vez y parece que por un instante me deja tranquilo y me doy cuenta de la vida y me enfoco en mi… 

Hasta que, claro, la vuelvo a dejar a su aire y vuelve a descarrilar con todos sus pensamientos agolpados y descontrolados y vuelve a distraerme durante mucho, mucho tiempo; entro en trance y no soy consciente de lo que me rodea hasta que, me doy cuenta otra vez y, vuelvo a hacerla preguntas.

Es mi mente, que le voy a hacer… sino engañarla.